20 de diciembre de 2012

Torpeza motora y déficit atencional: trastornos por Déficit de Atención - ADD (III)

Torpeza motora y déficit atencional: trastornos por Déficit de Atención - ADD (III)
Por SILVIA FERNANDA LOS SANTOS para BLOG SEDE

En este artículo se tratarán los siguientes temas:

-¿Qué es el Desorden por Déficit de la Atención?
- ¿Qué causa ADD ?
- Evaluación del ADD.
- ¿Cómo se maneja su tratamiento?

¿QUÉ ES EL DESORDEN POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN?

Antiguamente se lo denominaba Disfunción Cerebral Mínima y luego Hiperkinesia, hasta llegar a tener actualmente el nombre de Déficit Atencional.
La Organización Mundial de la Salud ha reconocido éste síndrome como una condición desfavorable para el aprendizaje y la educación de los niños.
El ADD o AD/HD se conoce como Desorden por Déficit de la Atención/Hiperactividad y se lo puede subdividir en tres tipos:
  1. ADD de Tipo Predominantemente Combinado (síntomas múltiples, impulsividad e hiperactividad).
  2. ADD de Tipo Predominantemente Desatento (síntomas múltiples de inatención con pocos o ningún síntoma de hiperactividad-impulsividad).
  3. ADD de Tipo Predominantemente Hiperactivo (síntomas múltiples de hiperactividad - impulsividad con pocos o ningún síntoma de inatención).
También podemos encontrar este tipo de división:
a) ADD con Hiperactividad: se caracteriza por desatención, distracción, desorganización, necesidad de mucha supervisión, dificultad de permanecer sentado, golpeteo de dedos, hacer ruidos con la boca.
b) ADD sin Hiperactividad: se caracteriza por desatención, distracción, desorganización, necesidad de supervisión, parecen no escuchar, están aislados.

Según Safer y Allen (1979) el Déficit de Atención es un trastorno concebido como retraso en el desarrollo, que constituye una pauta de conducta persistente, caracterizada por inquietud y falta de atención excesiva manifestándose en situaciones que requieren inhibición motora. Aparece entre los dos y seis años comenzando a remitir durante la adolescencia. El problema real de estos niños se plantea ante aquellas situaciones en las que se les exige control de los movimientos y mantenimiento de la atención.
Generalmente este trastorno de la infancia se da con más frecuencia en los niños que en las niñas.

Los indicadores de hiperactividad en los distintos momentos evolutivos son los siguientes:
  • De 0 a 2 años: descargas mioclónicas (tipo de contracción epiléptica caracterizada por contracción de grupos musculares) durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
  • De 2 a 3 años: inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia del peligro y es propenso a sufrir numerosos accidentes por tal motivo.
  • De 4 a 5 años: problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en seguir las normas.
  • A partir de los 6 años: impulsividad, desatención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.


¿QUÉ CAUSA ADD?

Durante mucho tiempo se han barajado múltiples hipótesis que expliquen el origen del trastorno, entre las que están:
  • Una hipoactivación del sistema nervioso central, la cual se compensa incrementando la actividad motora.
  • Déficit bioquímico de catecolaminas: dopamina y noradrenalina.
  • Alteración de la segregación de la hormona tiroidea.
  • Estrés perinatal de la madre (las madres fumadoras durante el embarazo tienen mayor riesgo de tener hijos hiperactivos).
  • Incremento de los niveles de plomo en la sangre, sobre todo por residir en zonas contaminadas (en grandes ciudades cercanas a puertos mercantiles).
  • Alimentación: consumo de alimentos aditivos, exceso de azúcar refinado.
  • Factores familiares: peleas conyugales frecuentes, padres muy críticos y represivos.

En sí podemos decir que es una discapacidad del desarrollo con base neurobiológica. En muchos casos el desorden es transmitido genéticamente y es el resultado de un desequilibrio o deficiencia en ciertos neurotransmisores o sustancias químicas que ayudan al cerebro a regular la conducta. Este síndrome varía de intensidad de acuerdo a las características del sujeto, sexo, edad, historia familiar, medio socio-económico-cultural, etc.

Los niños con trastornos de la atención tienen problemas para controlar su comportamiento, y su rendimiento escolar puede ser bajo. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o docentes les indican, o incluso hacen lo contrario que se les dice. Tiene un bajo umbral de tolerancia a las frustraciones e insisten mucho hasta lograr lo que desean.

Afecta a los niños generalmente en la edad preescolar iniciándose alrededor de los tres años. Y presentan un conjunto de variados síntomas-signos que le impiden un desenvolvimiento en el orden físico, emocional, cultural y social.
Este trastorno se caracteriza por tres grupos de síntomas fundamentales:
  • Comportamiento Hiperactivo o Perturbador (es la incapacidad de quedarse quieto, necesita estar en constante movimiento)
  • Personalidad Impulsiva (es la incapacidad de esperar y planificar las respuestas o acciones)
  • Desatención (incapacidad de regular la atención o concentración durante el desarrollo de una tarea)
acompañados por: irritabilidad, incoordinación muscular, labilidad afectiva, desobediencia y trastornos del aprendizaje.

a) Hiperactividad
La señal más visible del ADD es la actividad excesiva e inapropiada. El niño hiperactivo parece estar en constante movimiento, se describe "siempre en movimiento" o "movido por un motor eléctrico".
Les es imposible quedarse quietos, frecuentemente se precipitan o hablan sin parar. Les cuesta horrores permanecer sentados y atentos a lo largo de una tarea.
A menudo mueven las manos, corren o se suben a objetos que pueden ser peligrosos para ellos o los demás niños.
También es frecuente que no dejen sus pies quietos al estar sentados, que charlen constantemente con sus compañeros o que jueguen con objetos mientras el docente da una consigna.
Raramente mantiene su interés por una actividad durante largo tiempo, incluso en actividades recreativas, por lo general pasan de una actividad a otra sin terminar ninguna.

b) Impulsividad
Se podría definir a la impulsividad como la pérdida de la capacidad para inhibir la conducta. Al ser impulsivos costará poder controlar reacciones inmediatas, el niño es incapaz de pensar antes de actuar (hacen lo que el impulso les indica sin medir las consecuencias de sus actos), por ese motivo es fácil ganarles en los juegos ya que no prevén y se precipitan en las acciones.
Los niños pueden descolgarse con comentarios poco apropiados, hacer que les sea difícil el esperar cosas que quieren o esperar su turno durante un juego. Pueden sacarle el juguete a otro niño o pegarle cuando están alterados.
A menudo gritan o hablan a gritos, se adelantan a respuestas e interrumpen el trabajo o la conversación de otros. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.

c) Falta de Atención
La inatención sería el resultado de una perturbación del proceso cerebral normal que impide y obstaculiza este mecanismo tan importante para el aprendizaje. Tal situación refleja una incapacidad para organizar jerárquicamente las ideas no pareciendo escuchar las indicaciones y por lo general, no completan la tarea escolar.
Los niños tienen dificultad concentrándose en una sola cosa y se pueden aburrir con una tarea luego de unos pocos minutos. Pueden prestar atención en forma automática y sin esfuerzo si se trata de actividades y cosas que les gustan, pero aún esto puede llegar a costarles. Se muestran ausentes con mucha frecuencia en una clase, demoran en responder cuando se les habla u olvidan una tarea que se les encargó al poco tiempo. Tiene dificultad para explorar estímulos complejos de manera ordenada.
Son chicos que pierden u olvidan las cosas, no ponen atención a los detalles, son descuidados y con frecuencia se encuentran con la mirada perdida.
A menudo son reacios a participar en tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.


- Irritabilidad:
Tanto los estímulos placenteros como los frustrantes provocan respuestas exageradas de júbilo o enojo. Su baja tolerancia se manifiesta con rabietas y berrinches exagerados.
Las rabietas son actuaciones, que no resultan convincentes y siempre se desarrollan ante un público presente. Suele expresarse bajo la forma de una crisis de llanto, con chillidos y gritos. Frecuentemente arrojan objetos o rompen cosas que encuentran a mano y hasta contiene la respiración, así demuestran su enojo. Son manifestaciones normales y expresiones dentro del desarrollo mental de un niño, en tanto no sean reiteradas, violentas y prolongadas ni persistan más allá de los 4 a 5 años.

Entre los factores que pueden predisponer a los niños a reiterar este tipo de comportamiento encontramos:
  • Factores Constitucionales: entre éstos el temperamento (impaciencia e impulsividad), el retardo en el desarrollo intelectual y/o dificultad motora resultan un estorbo a la hora de relacionarse con la gente. También el retardo de la adquisición del lenguaje imposibilita al niño la expresión de su enojo o frustración. El niño busca demostrar su poderío y realizar las cosas a su manera.
  • Factores Familiares: la crianza de un niño con padres ausentes u otros que imponen restricciones excesivas: es el caso de los papás inseguros, que temen el desarrollo y la independencia de sus hijos, o aquellos que no ponen límites. Estos niños se encuentran confundidos por conflictos interiores.
  • Factores Provenientes del Entorno: la crianza de un niño en ambientes pequeños que no les permite moverse y menos aun explorar, ambientes reducidos, departamentos superpoblados, competencia entre hermanos numerosos o entre gemelos. Estos conflictos de suscitan a partir de la lucha por espacios, juguetes o cualquier otro tipo de privaciones materiales.

Las rabietas son una forma de expresar miedo, infelicidad, disconformidad, obtener atención respecto de necesidades insatisfechas, por último es un mecanismo manipulador hacia otras personas.

- Incoordinación Muscular o Inmadurez Motora:
Algunos de los niños hiperactivos tiene un desarrollo motor aceptable pero exhiben una torpeza general, la que involucra tanto a los movimientos gruesos como los finos.
Son frecuentes las caídas, su poca seguridad para retener cosas entre las manos, hay alteraciones en el rendimiento general y en la coordinación óculo manual percibiéndose en el equilibrio.
La tendencia de estos niños a responder forzadamente a todos los estímulos, se refleja su interés y atracción por detalles mínimos e irrelevantes.

- Labilidad Afectiva:
Es el resultado de una conducta imprevisible (la irritabilidad, la hiperactividad y la agresión).

- Desobediencia:
El niño comete una y otra vez la misma falta sin tratar de ocultarla y sin comprender porqué se lo castiga. De hecho se muestra sorprendido cuando se le llama la atención, considerándose injustamente tratado y responde con conductas desmedidas a los ojos de los demás. Muchos de los niños no son capaces de comprender las órdenes verbales.

- Trastornos del Aprendizaje:
Están casi siempre presentes y se pueden mencionar los siguientes obstáculos para el aprendizaje:
  • La hiperactividad misma asociada a la incapacidad para la focalización de la atención reduce el tiempo que el niño dedica a su trabajo escolar.
  • Falta de concentración.
  • Incapacidad de traducir estímulos visuales en actos motores.


EVALUACIÓN DEL ADD

Estos niños constituyen un grupo heterogéneo y no todos presentan las mismas conductas; incluso difieren respecto al origen y posibles causas de sus problemas.
En la evaluación del niño intervienen varios profesionales, médicos (neurólogos, pediatra, psiquiatra), psicólogos y maestros.

El diagnóstico - evaluación se concreta en las siguientes áreas:
  • Estado clínico del niño: este aspecto se ocupa de los comportamientos alterados y anomalías psicológicas que presenta actualmente.
  • Nivel intelectual y rendimiento académico: los informes que proporciona el colegio han de referirse a cómo es la conducta del niño y sus calificaciones en el curso actual y cómo han sido los anteriores. En esta evaluación se tienen en cuenta tanto los aspectos negativos como los positivos.
  • Factores biológicos: se evaluarán mediante un exámen físico para poder detectar signos neurológicos, anomalías congénitas u otros síntomas que resulten de interés.
  • Condiciones sociales y familiares: se analizan el nivel socioeconómico, comportamientos de los miembros de la familia, clima familiar, relaciones interpersonales, tamaño, calidad y ubicación de la vivienda familiar, normas educativas, disciplina, cumplimiento de normas y horarios, actitudes de los padres hacia los problemas infantiles, factores y acontecimientos desencadenantes de los conflictos.
  • Influencia del marco escolar: la evaluación está justificada por el papel que desempeña la escuela en tanto en la detección de las alteraciones infantiles como en el tratamiento posterior. El interés se centra en dos áreas: factores personales (se analizan las actitudes de los maestros cuando los alumnos violan la disciplina o incumplen las normas escolares, así como las pautas de conducta que estos profesionales adoptan cuando han de dirigir las clases - se trata de averiguar si son flexibles o autoritarios) y organización estructural del centro educativo (interesan los aspectos materiales, de funcionamiento, ubicación del mismo y la estructura organizativa).

La valoración del ADD se completa con una evaluación psicológica que tiene varios ejes: información proporcionada por adultos significativos para el niño (padres y profesores), informes del propio niño y observaciones que sobre su conducta realizan otras personas en el medio natural.



¿CÓMO SE MANEJA SU TRATAMIENTO?

Su tratamiento persigue el objetivo de favorecer la adaptación y el desarrollo psicológico de los niños.
Como expresé antes, existen varios tipos de profesionales calificados para diagnosticar y tratar el ADD. En primer lugar los neurólogos y los médicos que trabajan con trastornos cerebrales y del sistema nervioso, que proveen al niño de medicación y en segundo lugar a psiquiatras (también pueden medicar) y psicólogos que proveen de terapias para los aspectos emocionales del trastorno.
Hay que dejar en claro que no hay cura ni tratamiento rápido para el ADD. Sin embargo, los síntomas pueden ser controlados a través de una combinación de esfuerzos, los cuales deben ser diseñados para asistir al niño en cuanto a su conducta, educación psicológica y en muchos casos farmacológica.

Tratamiento Farmacológico
Son tres los medicamentos más populares para el tratamiento:
  • El Metilfenidato (Ritalina / Rubifen) una de las drogas más efectiva.
  • La Dextroanfetamina (dextrina o Dextrostst).
  • La Pemolina (Cylert).
En una gran cantidad de casos la medicación reduce hasta un 80% la hiperactividad mejorando la habilidad del niño para concentrarse, trabajar y aprender. También mejoran la coordinación física, tal como la caligrafía y la habilidad deportiva.
El tratamiento farmacológico es uno de los más eficaces a la hora de tratar este trastorno y se considera imprescindible en la mayoría de los casos moderados y graves de ADD.
El médico que receta los medicamentos debe explicar a los padres sus beneficios y desventajas del tratamiento.
La dosis se administra gradualmente, para que el niño reciba el mínimo necesario para lograr el mayor beneficio terapéutico. Los padres deben dispensar el medicamento tal como ha sido recetado y observar cuidadosamente la reacción del mismo. Tal observación incluye la participación de los maestros del niño y se basa en el uso de escalas para clasificar la conducta.

Tratamiento Psicológico
Podemos referirnos a dos puntos fundamentales:
  1. El tratamiento dirigido a reforzar y colaborar en la eliminación de los síntomas propios del ADD.
  2. El tratamiento de los trastornos relacionados y asociados al ADD, como por ejemplo el trastorno negativista desafiante, depresión, ansiedad, etc.
La meta principal es el de aumentar la conducta apropiada y disminuir la inadecuada. Involucra cambiar los antecedentes y consecuencias para que la conducta del niño cambie, ya sea en el hogar o escuela.
Diseñar un sistema de control de conducta que permita a los padres eliminar progresivamente las desviaciones de la conducta del niño. Consiste en enseñar como hay que proceder y que es específicamente lo que podemos hacer ante las distintas problemáticas que se presentan en la vida cotidiana.

Otras alternativas pueden ser:
  • Terapia de juego: puede ayudar cuando el niño manifiesta miedo o ansiedad.
  • Ejercicios físicos especiales: generalmente tratan de mejorar la coordinación e incrementar la habilidad de controlar actividades que puedan sobreestimularlos, son efectivos en la medida que lo padres pongan atención al niño e incrementa así su autoestima.
  • Dietas especiales: se basa en la idea de que ciertos tipos de alimento causan el trastorno. Estas dietas encaminan hacia grupos específicos de alimentos como ser aditivos, azúcar y comidas como maíz, nueces, chocolate, pescado o cereales.


Imagen | http://www.myaspergerschild.com
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...